jueves, 31 de octubre de 2013

Continuación de Alicia en el País de las Maravillas


Alicia en el País de las Maravillas

Cuando Alicia se fue a merendar (tal como le dijo su hermana), se puso a pensar en que quería que todo el mundo pudiese vivir esa maravillosa experiencia, que ella experimentó.

Años más tarde, cuando ya fue una adulta y formó una familia. Tuvo dos hijos, Amy y Theo, ellos siempre quisieron viajar a aquel País de las Maravillas. Alicia y su marido John, construyeron un parque temático, que representaba a la perfección a aquel extraordinario sueño.




Continuación del libro "Rebeldes"

Nunca sabría lo que habría pasado si no hubiéramos salvado a aquellos niños, si hubiéramos salido corriendo...

-- ¡¿Qué habría pasado!?-- grité atormentado.Necesitaba desahogarme.
--Pony, ¿qué coño estás haciendo? Duerme ya, Pony, estoy cansado, ya sabes, acabo de llegar de trabajar.-- Dijo Soda soñoliento.
No podía dejar de pensar en eso, no sabía que ocurriría a partir de ahora, que haría en aquellas tardes en las que jugábamos al fútbol en el descampado.No sabía.


A la mañana siguiente me desperté, era domingo y Soda y Darry no estaban allí.
Pegué un salto de la cama. Corrí hasta la cocina, me moría por comerme un pedazo de tarta de chocolate. Abrí el frigorífico, no había tarta, solo un par de huevos y dos cartones de leche, algo había pasado. Alertado observé que había una carta sobre la mesa, junto a ella una extraña carta, un paquete de cigarrillos y un gran fajo de billetes.Acto seguido cogí un cigarrillo, y con ansia empecé a fumar, observé la carta con determinación, en la parte delantera ponía "Soda y Darry, adiós" abrí la carta, leí en voz alta.


--Ponyboy, se que esta no es la mejor manera de que te enteres de esta terrible noticia. Nos hemos tomado la justicia por nuestra propia mano, se que estarías totalmente en desacuerdo con lo que vamos ha hacer, pero no pudimos quedarnos quietos; ahora mismo estará finalizando el juicio y nosotros llevamos unas bombas atadas en nuestro cuerpo, vamos ha hacerlas explotar cuando termine el juicio, todos los sucios socs morirán. Tendrás que dejar la escuela. Soda te ha conseguido un trabajo en la gasolinera, con Steve, habla con el y te enseñará lo que tienes que hacer, el dinero es para que compres comida para el primer mes, la casa la hemos terminado de pagar con nuestros ahorros. Ponyboy, es hora de que empieces tu nueva vida, sin nosotros, tú solo contra el mundo. Suerte. -- Tragué saliva, me vestí y cogí un taxi para los juzgados que pagaría con el dinero que había encima de la mesa.


De camino allí, escuché varias ambulancias, así que reflexioné , era imposible que ambos salieran vivos de aquella, lo mejor que podía hacer es desaparecer, y la manera más rápida de hacerlo era suicidarme, había perdido las ganas de vivir, nadie podía darme motivos para seguir viviendo.Solté un par de lagrimones y dije:
--Llévame al acantilado de Long Beach ,por favor.--
--Eso está bastante lejos, ¿estás seguro de tener dinero suficiente chaval?-- respondió el taxista
--Sí, llévame lo más pronto posible--
Acto seguido, pisó el acelerador y en media hora llegamos allí.


 Le dí todo el dinero que llevaba encima, y dije:
-- Tome, quédese con el cambio y váyase. -- Se fue.
Yo solo en la inmensa llanura que acababa con un escarpado acantilado lleno de rocas desgarradoras y puntiagudas. No me lo pensé dos veces, salté.




BLOG DE CONTINUACIONES DE LOS LIBROS. 'AXOLOTL'

Eran las dos de la madrugada cuando desperté sobresaltado en mi habitación, recordando aquella mañana de primavera en la que opté por  visitar un acuario en la ciudad de París y mi vida cambió para siempre. De eso hace ya demasiado tiempo, unos treinta años desde que aquel vigilante me despertó del sueño que tuve delante de aquellas hermosas criaturas, tanto me embrujaron que creí haberme convertido en uno de ellos a través de su mirada. A partir de aquel momento supe que mi destino estaba relacionado con los axolotl, y que dedicaría el resto de mi vida a ellos.
Por ese entonces era demasiado joven para lanzarme a la aventura, sin mencionar la desaprobación de mis padres cuando les dije que quería dedicarme al estudio de estas criaturas a la edad de catorce años. Pero pasó el tiempo y fui creciendo y transformándome en un joven ambicioso, así que en cuanto terminé mi Doctorado en Biología Marina decidí independizarme, vivir por mí mismo alejado de los lujos de la casa parisina de mis padres y probar suerte en México, hábitat natural de los axolotl.
Cuando llegué a tierras mexicanas lo primero que hice fue instalarme en una pequeña casita situada en un lago próximo a la ciudad de México, alejado del mundo que conocía hasta el momento y listo para estudiar de cerca a los axolotl.
A la semana de vivir allí, una noche de luna llena, ocurrió algo que me llamó bastante la atención. Terminaba de leer un libro de mitología azteca, entonces me asomé a la ventana para contemplar el lago antes de dormir, como solía hacer a diario, lo que me sorprendió fue una señora que merodeaba por el embarcadero hablando sola, o eso parecía.
Tan rápido como pude, agarré el primer abrigo que encontré junto a la puerta y salí en busca de la anciana; en cuanto me vio aligeró el paso intentando escabullirse, pero entonces le pregunté que con quién estaba hablando, a lo que respondió que hablaba con los pequeños seres que habitaban el lago. Rápidamente supe que se refería a los axolotl y yo quería saber todo acerca de ellos.
 Me contó que una noche unos pescadores se adentraron en el lago y jamás nadie supo más de ellos, excepto la señora Anastasia que no podía olvidar a su hijo perdido y cada noche esperaba ante el embarcadero a que algo sucediera, y así fue. Una de esas noches el agua comenzó a ponerse algo turbia y emergió desde las profundidades un axolotl, pero éste era diferente a todos los que se habían visto por el lugar, era capaz de comunicarse con ella, era su propio hijo.
Quedé totalmente trastornado al oír esto, pero había más, mucho más, los axolotl habían evolucionado de manera increíble durante un par de décadas, hasta el punto de tener su propio universo marino en lo más profundo del lago.

Obviamente nadie puede saber nada de esto o me tomarían por loco, por lo pronto aquella noche seguí durmiendo y a la mañana siguiente comenzaría a escribir esta historia.

Las aventuras de Alicia en el país de las Maravillas

Lorina, la hermana de Alicia, escucha atenta, como siempre, otra de sus muchas historias, a lo que
está acostumbrada desde pequeña.

-Alicia, tengo mucho que estudiar, no puedo entretenerme escuchando tus fantasías.

-Pero esta vez es verdad, lo he soñado.

-Es lo que me dices siempre, pero no te creo, llevas toda la vida entreteniéndome, yo también tengo cosas que hacer.

-Nunca me escuchas.

Alicia fue a contárselo a su madre, ya que Lorina no la escuchaba. 

Su madre le dijo que los sueños a veces se hacen realidad, pero los suyos eran imposibles.

Alicia se dio cuenta de lo que su madre le dijo y desde entonces empezó a pensar de otra forma.

Desde otro punto de vista

Hoy, al fin el sueño de Jacob se volvía realidad. Iba a ser tripulante del Rachel, ballenero capitaneado por su padre, Gárdiner. Siempre había soñado con aquel día. Se imaginaba bellas criaturas y seres en lo que él creía que era el mar: un lugar perfecto. Pero sobretodo, soñaba con encontrar a la ballena que aplastó el brazo derecho de su padre, a la que tanto odio le tenía. Éste le contaba historias de sus viajes, adecuándolos, eso sí, a su edad. Y es que Jacob cumplió 12 años la semana pasada. Insignificante para algunos, pero él se consideraba bastante mayor y dependiente.

En el navío rara vez se veía una cara nueva. Por tanto, Jacob conocía a casi todos los tripulantes del barco, al menos de vista. Entre todos, destacaban Henry, James, Isaac y Alyx, la arponera del barco. Pocas naves tienen una mujer de arponera, pero esta se había ganado el puesto a pulso. Era la arponera con más talento que Gárdiner jamás había conocido. Isaac, al contrario, era el más inofensivo de todos. Además de ser el cocinero, entretenía con su buen ánimo y sus malos chistes. Henry era puro músculo, pero siempre tenía buena voluntad. James pasaba el mayor tiempo con Gárdiner, guiándolo y asistiéndole con todas las decisiones que debía tomar.Todos ellos trataban a Jacob como si fuera parte de su familia, lo cuidaban y se preocupaban de él.

Gárdiner  no quería poner mucha presión sobre su hijo, pero Jacob insistía cada vez mas en hacer él las tareas. Cuando su padre no miraba, se esforzaba en ayudar en todo lo que podía.

Un día, divisaron una ballena en el horizonte. Prepararon una de las balsas con provisiones, y al momento zarparon. Más sobraba un tripulante, un polizón. Jacob se coló mientras nadie vigilaba la balsa. Al principio, todos estaban furiosos, pero le dieron un poco de tregua. Alcanzaron a la ballena, con un ritmo medio pero continuo. Jacob quiso lanzar el arpón, pero no le dejaron. Alyx se dispuso a lanzar el arma, pero Jacob, jugando como un niño inocente, se tropezó con ella. El disparo fué certero, pero no mortífero. La lancha fue remolcada por el cetáceo cientos de millas. Demasiado rápido para el Rachel, el cual se quedó atrás. Gárdiner quedó destrozado al comprobar que habían perdido la balsa en el horizonte. Habían perdido a varios de sus mejores hombres, entre ellos Alyx y Henry. Pero, sobretodo, estaba de los nervios por la pérdida de su propio hijo. En un intento desesperado por mantener la velocidad, tiraron por la borda parte de las provisiones, aunque no fue suficiente.

En la cabeza del capitán no había sitio para otra cosa que no fuera su extraviado hijo. Durante varias semanas, continuaron con su búsqueda, pero sin ningún resultado. Se cruzaron con otra nave, el Pequod, pero afirmaron no haberlos visto.

Mientras tanto, la balsa seguía a la deriva. Todos habían ya perdido la esperanza, menos Jacob, que creía en su padre. Un día de los incontables que pasaron a la deriva, se cruzaron con otra nave que los recogió, el Alice. Para pagarse el pasaje, debían realizar las tareas, pero tenían alimento y cobijo. La tripulación del Alice eran gente ruda, mercenarios en el mar. Sólo les importaba el dinero y menospreciaban a Jacob y los demás.

Pasó el tiempo, e incluso Gárdiner perdió la esperanza en encontrar a su hijo. Pero para los extraviados, el tiempo no había pasado en vano. Pensaron en amotinarse y tomar el barco por la fuerza. Un día como otro cualquiera, Jacob, con su apariencia infantil, entró en la cocina. Envenenó la cena, sin ser visto y sin atraer sospechas y dejaron que con el paso del tiempo, los marineros fueran cayendo. Llegó el punto en el que eran mayoría, y tomaron el barco por la fuerza. De inmediato, se dirigieron al puerto del cual el Rachel partió.

Por otro lado, el Rachel volvía a tierra, con mucha tripulación menos de la que esperaban en el puerto. Volvían, no por el fin de la temporada, sino porque Gárdiner no estaba en condiciones de continuar su labor de capitán. Durante mucho tiempo, sólo comió lo indispensable, maltratando mucho su salud. Al llegar a puerto, muchos se ofrecieron a llevarlo a su casa, pero fue solo. Cual fue su sorpresa al descubrir que su hijo llevaba días en la casa, esperándole impacientemente. La tripulación que quedó a la deriva junto a él le cuidaron para que no le faltara nada hasta que su padre llegara. Gárdiner no se lo podía creer, y se desmayó de la emoción. Cuando volvió en si, Jacob le contó lo que ocurrió, y tanto él como su padre se prometieron no volver a ponerse en peligro.

Continuación del libro Alicia en el país de las maravillas

Continuación del libro Alicia en el país de las maravillas
Tras aquella merienda la cual su hermana le mando tras llevarse mucho tiempo durmiendo, Alicia pensó si eso había sido solo un sueño. No acababa de explicárselo, parecía muy real, demasiado para ser solo un sueño. Así que tras esas preguntas no resueltas decidió ir a la madriguera del conejo la cual ella cayó, y desgraciadamente para ella no había ningún foso por el cual ella se precipitó en aquel extraño sueño.

Al día siguiente, después de llevarse toda la noche pensando en aquel maravilloso país, decidió volver a mirar, no fuese que hubiese otros caminos los cuales ella no había mirado, por desgracia tampoco tuvo suerte suerte. Al salir de la madriguera encontró unas pisadas de conejo bastante extrañas para ser de un conejo normal, lo que hizo que Alicia empezase a buscar alrededor por alrededor de donde había encontrado las pisadas, y si por fin encontró al conejo, pero no era aquel conejo era uno bastante obeso, parecía mas un perro que un conejo. Ese día y el siguiente Alicia estuvo muy angustiada, ella estaba completamente segura de que eso no había sido un sueño.
Tras varios días de teorías las cuales no obtenía respuesta decidió dejarlo todo a un lado, salió al jardín se tumbo en la orilla de la ribera del río Támesis, tras estar tumbada toda la tarde allí, después de fallar su teoría más probable decidió por fin abandonar, y en el momento que el que desencamino la andada, le pareció pisar un bulto en medio de todo el campo, algo que le pareció muy extraño. Después de haber sentido tal bulto, cavo en aquel lugar y encontró un botón el cual ella no sabía para que servía.

-servirá para poner en marcha lo que riega el césped – dijose Alicia a ella misma.

Al poco tiempo de estar sentada en el sillón de su casa, cayo en la cuenta de que aquel botón podría abrir ese gran agujero que se situaba en la madriguera del conejo, la cual era la entrada al mundo de las maravillas. Dicho y hecho fue lo más rápido que pudo hacia la madriguera y por fin consiguió abrir aquel foso de manera muy extraña.

¿Y si cuando saltó no hay nada abajo? – se preguntó Alicia – a lo mejor los palos y hojas secas que había la otra vez estaban porque ellos sabían que iba a bajar.

Alicia se quedo pensando un momento y al final decidió saltar.

Ahora que lo pienso, el conejo blanco subió la otra vez – se dijo Alicia, que era muy contradictoria – por lo cual a la hora de bajar tendría que haber algo para que él no se hiciese daño.

Dicho y hecho se lanzó directa a aquel oscuro orificio. Un cuarto de hora tardo en ver por fin aquel montón de palos y de hojas secas que le harían protegerse del impacto. Pero el plan no le salió como ella esperaba, el país de las maravillas no es lo que pareció ser aquella vez, además que los guardias de la Reina de corazones le estaban allí esperando. Varias horas después llegaron al palacio de la Reina. Alicia se encontró con la Reina la cual le dijo:

-¿Te creías que te iba a olvidarme de aquel juicio?, ¡Yo dije que te ejecutaran y desapareciste de repente! ¡Fuera de aquí, que le corten la cabeza!

Los guardias hablaron con el verdugo y visto la hora que era decidieron que la joven fuese ejecutado al día siguiente a primera hora. Lo que causó que la llevaran al calabozo donde se encontraban todos los que conoció en el antiguo viaje. El sombrerero, el lirón, la liebre de marzo, el conejo blanco, incluso el gato de Cheshire. Más tarde Alicia cayo en la cuenta de que Cheshire (que era como apodaba al gato) tenía poderes de desaparecer y reaparecer a voluntad, lo cual Alicia y el resto de compañeros trazaron un plan en plena noche.

Al día siguiente Alicia se encontraba andando hacía donde sería su muerte. Alicia posó su cabeza en el tronco donde la decapitarían, el verdugo pronunció unas palabras a Alicia antes de que se recogiese el pelo. El verdugo levanto el hacha y lo lanzó a la cabeza de la Reina sin darle. La Reina no comprendía lo que ocurría, y la solución era que el sombrerero se hizo pasar por verdugo, mientras que el gato estaba abriendo las celdas para que los demás pudiesen escapar. El gato pudo salir de su celda porque, aparte de poder desaparecer y reaparecer, también podía teletransportarse unos cuantos metros de distancia. Todos salieron ilesos de allí Alicia la que más. Una vez llegados a la guarida donde se esconderían todos, Alicia preguntó que quien fue la que le llevo a su mundo la otra vez.

-¡Yo! – se escucho una voz inimitable, era Cheshire – fui yo te vi en peligro y decidí llevarte de vuelta a tu mundo.

Alicia se le agradeció a todos, y ellos también a Alicia por hacer que fuesen de nuevo una gran familia. Alicia se despidió y volvió a su mundo, llevada por Cheshire por supuesto. Y al llegar a su mundo le dijo a él:

-¡Cheshire, espera! Si alguna vez tenéis problema con la Reina no dudes en avisarme ¿de acuerdo?
  
-¡De acuerdo! – contestó el gato con gran vocerío

Y transparentándose poco a poco desapareció. Alicia estaba muy feliz de saber que el país de las maravillas existía de verdad. Así que muy contenta volvió a casa y fue a contárselo a su hermana, la cual creía que era imaginación suya. Alicia la ignoró y siguió viviendo feliz por el resto de los días, haciendo cada fin de semana una visita a ese hermoso lugar llamado El País de las Maravillas.

CONTINUACIÓN DEL LIBRO " Estudio De Escarlata "

Al día siguiente de evaluar el caso, del doble asesinato de Enoch Drebber  y Joseph Stangerson. Llamaron a la puerta de Sherlock Holmes entorno a las nueve de la mañana, aquella persona insistía bastante en que le abrieran la puerta, como no era John Watson que esta vez gritaba desde la entrada del domicilio.


- ¡ Señor Holmes ! ¡ Señor Holmes !

- Buenos días Watson ¿que te sucede ?  - preguntó desde el balcón de su casa.

- Hay un problema con el caso ¿ me podría abrir para contárselo ?

- Si, perdóname ahora mismo bajo.


Sherlock bajó hacia la entrada le abrió la puerta a John, este esta vestido con unos zapatos elegantes azul marino, sus pantalones son negro azabache y poseía una gabardina beige. 
Estos mantenían una disputa sobre el caso y uno de los eslabones sueltos del caso que les seguía resistiendo sin resolver. 

- Holmes te habló del nombre que descubrimos en aquella sala tan poca iluminada, ¿ te acuerdas? 

- Si me acuerdo Rachel, en aquella pared le faltaba la l. Todo manchado de sangre, no se como no se me ha pasado por la cabeza ese detalle ¿ porque le faltaba esa letra? ¿que sucedió ? ...


Watson ya se había adelantado a eso, por primera vez en el caso del asesinato. Pues le costaba adaptarse a las palabras y decisiones del S.Holmes. Averiguó que Rachel era una antigua amante de E. Drebber y esta se habitaba al norte de Londres, en la calle Piccadilly.


Los dos se desplazaron a esta calle, por casualidad Rachel estaba en la entrada a su domicilio y Holmes consiguió una foto de ella, vestida de mujer humilde y pobre. Nos presentamos como es debidamente y  les hicimos varias preguntas sobre su relación con su amante Drebber ya fallecido, nos respondió : 

-Mi nombre lo escribió él porque decía que esa sala  oscura era su habitación de los recuerdos y si os fijasteis bien posee un baúl con todos los recuerdos desde su infancia hasta hace dos semanas que es cuando murió.

- ¿ y la sangre ? - preguntó Watson con cara de confusión.

- Seguramente será sangre de algunos de sus animales que tenía en un cortijo a las afueras de la ciudad.


Al acabar el día tan movido, Holmes y Watson se separaron cada uno a su casa hasta el día siguiente para empezar con otro caso que tenían entre manos, pero antes de todo Holmes dijo: 

-Nunca me cansaré de darle vueltas y mas vueltas a mi imaginación.

                                                              - FIN-