-¡Carmen! ¡Carmen!- este perseguimiento me resultaba muy familiar, pero continué- ¡Por favor....! Quédate conmigo...- dije ya desesperanzado.
Justo en se momento pude ver esos ojos que tanto me enamoraron. se giró. Unas lágrimas de alegría y perdón. Me detuve. Ella se acercó. Me abrazó y me susurro unas palabras inconfesables al oído. (Parecía una película romántica de final feliz, pero a mi pesar, estaba muy equivocado).
-Perdón por comportarme como una tonta- me contestó arrepentida.
La miré a los ojos, y con un tono tranquilo, dulce y atrevido, le respondí:
-Aquí yo he sido el único tonto, no te culpes a ti de ello- La besé apasionadamente, afirmando entonces los sentimientos mutuos del uno hacia el otro.
Esperaba a que abriesen la tienda de fotos. Había un chaval ocultado por su gorra en la otra calle, parecía muy nervioso y ansioso, lo tenía ya asegurado era Charche. Cuando abrieron el chaval misterioso se lanzó hacia dentro. Cinco minutos después ya tenía el sobre en sus manos, al mismo tiempo que babeaba reconoció una cara familiar sobre el buzón de correos, ese era yo y en mi poder poseía una carta verde que Charche le escribió a Sabrina pero que nunca llegó a las manos de la verdadera receptora.
-¿Qué pasa?- le pregunté vaciándole un poco.
Nada más ver la carta la reconoció y me cuestionó cómo había llegado esa carta a mí.
-Muy sencillo- le respondí-. Nunca iba a llegar a ella todo era una farsa para poder llegar ahora a este chantaje.
-¿Qué piensas hacer con eso?
-Caí en que tú querida Montse compartía apellido con una persona muy especial, con la directora. Todo depende de lo que hagas ahora.. si me entregas las fotos te devolveré la carta si no me la das te tomarán como un loco verde.
-¡No! Ni se te ocurra. Haré lo que quieras pero por favor no me hagas que te entregue estas fotos.
-Que pena- Introducí media carta en la ranura del buzón.
-¡Espera! ¡Para!- gritó nervioso. Y con gesto indeciso e inseguro me entregó las fotos-. Ahora entregame la carta.
-¿Sabes qué? Te voy a enseñar una lección- y diendo esto arrojé la carta dentro del buzón. Al mismo tiempo que cogía velocidad para huir de aquel ogro.
-¡Nooo! Te vas a enterar detective de mierda- pero sus chillidos intranquilos ya se oían muy lejos.
Días después hubo mucho jaleo en el colegio todo el mundo habalaba de la carta. La directora la empezó a leer y antes de que terminase ya estaba llamando a la policía para denunciar por acoso.
Los guardias se llevaron a Charche lo interrogaron y como resultado, lo mandaron a un manicomio hasta que su desfase mental se tratase. Sentí un poco de pena por él pero era lo que realmente se merecía.
Ese mismo día me llegó una carta comunicandome que tanto el doctor Villena y Ángel Vila y sus cómplices estaban encarcelados en una isla a las afueras de España. Al leer eso pudo respirar tranquilo. Por fin la vida me sonría.
-Cariño- me avisaba una dulce voz desde la habitación continua-. Ya estoy preparada. ¿Nos vamos?
Al girarme vi aquella hermosa mujer con la que llevaba saliendo justamente 8 años. Hoy era nuestro aniversario.
-Estás hermosa. ¿Vamos?- Le tendí la mano y nos fuimos a cenar a un restaurante.
Aquella mujer me anulaba los sentidos estaba completamente enamorado de ella. Por lo que decidí arrodillarme ante ella y dedicarle unas palabras muy especiales:
- Sin ti mi vida sería imposible. Y por eso te digo: ¿Carmen Ruano me concederías el honor de casarte conmigo?
-¡Sí! ¡Sí!- afirmó segura.
Me besó y todos los presentes en el restaurante empezaron a aplaudir y a decir los típicos comentarios. Pero a nosotros nos parecía que estuviésemos solos en el mundo. Después de ese subidón de adrenalina le rogué:
-Por favor... casémonos pronto, que sea una boda íntima o que sea como sea, pero que sea ya.
-Por supuesto cariño- me sonrió-. Dentro de un par de semanas todo estará listo.
Pasamos una noche espléndida con un final feliz.
A la mañana siguiente empezamos a prepararlo todo. Me dijo que ella se encargaría de todo, para que no se alargase lo primero que hicimos fue alquilar un hermoso lugar el 27 de enero, es decir dentro de un mes justo.
El sol que se colaba entre las cortinas me despertó. Me giré hacia el otro lado de la cama para desearle unos buenos días a mi prometida, pero no estaba. Me empecé a preocupar dónde podía estar tan temprano, pero de repente me acordé que tenía que ir al trabajo. Empezó a trabajar cuando empezamos con la organización de la boda, hace dos semanas, para poder costearnos una ceremonia en condiciones. Por cierto yo también tenía que trabajar por lo que me desperté y salí corriendo hacia mi empresa de detectives. Hoy me tocaba jornada larga.
Volví a las 10 de la noche, no había recibido ninguna llamada de Carmen, porque estaría ocupada. Pero me llevé una gran sorpresa cuando al llegar a casa no estuviera allí. Las piernas me empezaron a temblar y el corazón parecía que se me fuese a salir del pecho. Tan rápido como pude la llamé, comunicaba... Me senté en el sofá e insistí llamando. Cuando alcanzé las 15 llamadas decidí servirme una copita de whisky para tranqulizarme. Llamaba, llamaba y llamaba de nuevo, pero nada no había repsuesta. El sueño y las 5 copas que me había bebido me pudieron y me quedé dormido en allí.
Escuché un ruido, y como estaba alerta me desperté. Era la puerta abriéndose.
-¿Sigues despierto?- me preguntó tranquila-. Lo siento por haber llegado tan tarde pero es que mi jefe...
-Se puede saber dónde tenías el móvil. No me pongas excusas. Pero dime la verdad, ¿por qué has llegado tan tarde?
-Mi jefe me dijo que tenía que terminar de limpiar su casa que como mañana organiza una fiesta debe estar entera limpia.
-Eso es muy poco creíble. Pero venga vale te creo solo son la 1, y que... ¿nos ha invitado tu jefe a la fiesta?
Tardó tiempo en responder, como si se tuviese que pensar la respuesta.
-Eeee... Más o menos.
-¿A qué te refieres? ¿Sí o no?
-Sí, pero a ti no... Dice que la fiesta es privada y como no te conoce...
-Vale- contesté un poco extrañado y molesto-. Ahora vamos a dormir.
A la mañana siguiente Carmen tampoco estaba a mi lado, me dejó una nota diciéndome que tenía que preparar todas las cosas para la fiesta. "Ella de fiesta y yo con mi rutina y esta noche otra vez solo" pensé.
Ese día no tenía que ir a trabajar pero me tenía que quedar en casa investigando en el crimen que ahora llevaba, uno de drogas. Tenía en mi casa un par de bolsitas que había como prueba. De repente algo sucedió dentro de mí, tenía la necesidad de consumir algo, pero reaccioné, dejandolas a parte, fuera de mi alcance.
Pasé otra noche entera solo, unicamente estaba acompañado por una copa de whisky. Una noche pasaba tras otra, siempre sucedía lo mismo. Carmen se iba temprano y no volvía hasta altas horas de la noche, pero yo confiaba en ella, yo creía que me era fiel.
La semana anterior a la boda, Carmen si pasó más tiempo conmigo y pudimos estar a solas que ya hacía días que no lo teníamos.
-Juan perdón si estas últimas semanas te abandonado un poco pero he tenido que trabajar mucho para poder costearnos esta boda.
-Ya lo sé- le dije acariciándole la cara.
Pero ninguno de los dos eramos ya iguales.Yo le había cogido cierto gustillo al alcohol y ella tenía una personalidad totalmente cambiada. En cambio, ya daba igual, mañana era nuestro gran día.
Ya estabamos en el lugar donde se celebraría la ceremonia, yo iba recibiendo a los invitados. Inesperadamente, vi algo que me desconcertó, había un hombre con una cara muy familiar pero era incapaz de reconocerlo. Supuse que eso era efecto de los nervios, me escondí un poco y saqué una botellita de whisky que llevaba en la chaquet le di un par de sorbos, eso me tranquilizó bastante.
Todos los invitados ya estaban a dentro quedaba 1 hora para que los dos fuesemos a contraer el matrimonio. Necesitaba verla, me daba igual los refanes esos que dicen que verla antes de casarse da mala suerte. Abrí la puerta de su habitación y estaba con otro, estaban besándose. Aquel hombre que tanto me inquietó, quel que me resultaba muy familiar estaba haciendo cositas con mi prometida. Lo reconocí era Chacheneguer. Sollozando entré formando jaleo en aquella vil habitación.
-¡¿Qué pasa aqui?!- grité al mismo tiempo que tiré de un empujón a Carmen al suelo.
Mientras Carmen estaba en el suelo llorando y suplicando el perdón al mismo tiempo que yo pegaba a Chache gritando palabras blasfémicas. El muy onto se reía como diciendo: "por fin lo conseguí, por fin estás tan mal como yo he estado estos últimos años". Rendido huí de aquel lugar, me encerré en mi habitación. Me bebí de un par se sorbos una botella de alcohol que tenía guardada. Desde mientras, Carmen desde el otro lado de la puerta me pedía perdón, que no sabía por qeué había hecho eso.
El alcohol no me hizo el suficiente efecto. Solo podía hacer una cosa, me había traido conmigo unas bolsitas de drogas, las consumí en un tiempo record. Todo se empezó a ver borroso, sentía un sueño tremendo, caí hacia atrás y los ojos se me cerraban solos. Oía las voces de suplica de Carmen, unos golpes en la puerta, pero nada tenía su nítidez, todo estaba oscuro, confuso. La puerta cayó. Sentí como la gente me rodeaba, como lloraban, pero a mi ya me daba igual.
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