Al volver a Irlanda empecé a redactar cada hechos que habían sucedido en aquella trágica y exitosa aventura. Pero desconocía el origen de todo, por qué Flint decidió esconder sus riquezas, cómo llegó el mapa al poder de Billy... Todo era misterioso y sombrío. Así pues emprendí una búsqueda minuciosa de información. Pasados incontables meses por fin descubrí todo lo que había ocurrido.
Flint era un pirata ambicioso, sanginario, obsesivo y más que un poco demente. Dedicó toda su vida a la caza de tesoros. Hasta que de repente se cansó de su estilo de vida y lo empezó a hacer todo a la inversa. Encontró una buena goleta, el Walrus, y organizó una tripulación cuyos dirigentes eran él como capitán, Billy Bones, segundo de a bordo; Jonh Silver, contramaestre; y Israel Hands, astillero. Entre ellos también estaban Pew, Perro-Negro, Ben Gunn y Allardyce.
-¡Todos a bordo!- Exclamó Flint.
- Es todo un placer ser su segundo.- Contestó Billy con emoción.- No se descepcionará de mi trabajo.
Ya estaban todos en cubierta, y listos para empezar. El viaje emprendió. Varias noches frías quedaban por pasar, pero se hacían más leves con las constantes rondas de ron y grog que se servían y las canciones inevntadas como:
Quince Hombres van en el Cofre del Muerto.
¡Ron, ron, ron! Una botella de ron.
Al anochecer, el vigilante alzó la voz con solo una única palabra:
-¡Tierra!¡Tierra!
Todos se apresusaron para ver la majestuosa isla que se escondía bajo la niebla del ocaso. A la salida del alba se disipó la nublina y seis piratas bajaron a tierra transportando 20 kilos de riquezas. Flint, Allardyce, Ben, Liam, Cullen y Aidan fueron los que bajaron a tierra y nuevo se quedaron en el barco.
Tras enterrar el tesoro, Flint asesinó a los que le ayudaron, menos a Ben que consiguió escapar y ocultarse en la isla. El cuerpo de Allardyce fue utilizado como pista para encontrar el cofre.
A las cabo de dos semanas se vio por primera vez un movimiento desde la tierra al navío. Se acercaba un bote, pero muy lentamente. Cuando ya estaba a cierta distancia Pew vio que solo volvía Flint.
Al llegar todos corrienron hacia su capitán:
- ¿Dónde están los demás?
- Ya no existen.- Contestó Flint serio.
El viaje fue un verdadero infierno, ya no había copas de ron ni canciones piratas. Flint se volvió en un demente a quien nadie era capaz de desafiar, pues los tres que lo intentaron dos acabaron cojos y otro ciego.
Al llegar al puerto, Flint le entregó el mapa diseñado por él a Billy.
-Billy deposito total confianza en ti, te entrego esto. He de hacer un último viaje y no uno cualquiera, uno eterno. Ve a un lugar escondido y alejado donde nadie pueda encontrar el mapa. Por último, <<¡Piezas de a ocho!>>, que no se te olvide.
Billy no pidió explicaciones, permaneció callado y buscó ese lugar alejado, que no iba a ser otro que mi taberna, Almirante Benbow.
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